Historia del centro

 En el año 1958 en un cursillo de la HOAC se asume el compromiso de “dedicarse a los más pobres de la ciudad y ayudarles todo lo que pudiera a salir adelante”. Por entonces nadie subía hasta las cuevas que había a las afueras de la ciudad, en los descampados de lo que posteriormente sería Juan XXIII, más allá de las esporádicas visitas de la Guardia Civil.

El “payo”  José María Jiménez empezó a visitarlos  y a conocerlos. Allí pasaba muchas tardes y bastantes ratos los fines de semana. Dedicaron una de las cuevas para una escuela. Formaron una cooperativa San José Obrero en la Iglesia de San José de Carolinas. Arreglaban los papeles a quienes no los tenían, se celebraron bodas y bautizos…… el primer párroco que   ayudo a estas personas de las cuevas fue Dº Antonio Gálvez.

Estamos en los años 1965-66. A partir de una riada que inundan las zonas donde viven estas familias se acerca  Cáritas Diocesana para intentar hacer algo serio, junto a  algunos grupos de cristianos a  colaborar con esta población y se plantea la necesidad de afrontar de una forma completa esta situación, dando respuesta a las necesidades que tienen: de escuela, de documentación, de vivienda que era lo fundamental.

Comienzan a movilizarse movimientos católicos, Secretariado Gitano, la Parroquia etc…para dar cobertura de todo tipo a estas personas.

Casalarga 1

Aparecen con su encanto, su sonrisa, su entrega la Comunidad de Religiosas “Siervas de San José” que con el espíritu de la “Santa Madre Bonifacia” se instalan en la portería 2,1º C del Edificio de Cáritas de Casalarga, aunque ya antes trabajan en las llamadas “Casitas de Papel”. Comenzaron antes de la construcción del “Bloque de Cáritas” haciéndose cargo de la escuela y del botiquín.

Vivieron más de treinta años en el edificio de Casalarga, compartiendo las mismas circunstancias de las demás familias, comprometidas en el trabajo de promoción y de desarrollo comunitario de estas personas animando todo tipo de actividades, estando dispuestas a cualquier necesidad, teniendo la confianza y el cariño de la gente. Han sido un ejemplo de compromiso evangélico.

Las Siervas de San José hacen lo posible por la creación de una escuela y lo consiguen, la escuela de Cáritas que después se llamó Escuela de Casalarga y actualmente Nuestra Señora del Carmen de Casalarga

Casalarga es un de los once Colegios Diocesanos que pertenece a la Parroquia Ntra. Sra. Del Carmen. Podíamos decir que es primo hermano de otro Diocesano, San José Obrero de Orihuela ya que integra a alumnado de semejantes características.

Nuestro colegio empezó su andadura en Alicante en el año 1967  en el diario La Verdad de 25 de noviembre de 1967 se decía: “El próximo domingo día 26 a las doce horas serán bendecidas las escuelas de Cáritas que ha construido para atender a los niños y niñas que viven en las Casitas Prefabricadas, igualmente se bendecirá la residencia de las religiosas Siervas de San José que se ha construido en las Escuelas de la Casalarga. Seguidamente serán bendecidas y entregadas las llaves de las 48 viviendas destinadas a ser ocupadas por familias necesitadas de Cáritas Diocesana”.

Nuestro centro comenzó con tres unitarias  y actualmente tiene 10 aulas una por curso desde infantil de 3 años hasta 6º de primaria y un aula de educación especial de apoyo a la integración.

Estamos ubicados en la zona norte de nuestra ciudad y nuestro alumnado está formado mayoritariamente por familias desfavorecidas económicamente. La mayoría de nuestros niños un 85% pertenecen a la etnia gitana  y un 15% de población inmigrante (argelinos, marroquíes, senegaleses, rumanos).

Por las características de la zona, las diversas etnias y necesidades que presentan los alumnos es de los pocos colegios concertados que tiene la designación de CAES (Centro de atención educativa singular). Especializando a todo el centro en el programa de Compensatoria.

Como colegio Diocesano todos los que formamos la comunidad educativa tenemos unas prioridades muy claras; basándonos siempre en los pilares católicos intentamos dar a nuestro alumnado una formación integral fundamentada en la fe cristiana:

Pretendemos crear personas:

-Respetuosas ante las diferentes etnias y creencias: sabiendo convivir con ellas, viviendo los valores cristianos. Esto nos compromete a realizar una síntesis fe-cultura, diálogo ecuménico e inter-religioso ya que la mayoría de los alumnos pertenecen a la Iglesia Evangélica y al Islam.

-Lo mejor preparadas intelectualmente que podemos. Dentro del ambiente sociocultural desfavorecido que les rodea es un reto constante la promoción en este aspecto.

-Y capacitadas para desenvolverse en la sociedad.

Este colegio siempre ha sido un lugar de acogida y podría decirse que es como un pequeño centro social donde se intenta ayudar a las familias. Aquí se podrían escribir un sinfín de anécdotas. Desde ayudar a rellenar impresos a escribir currículo para pedir trabajo.

En el centro de nuestra tarea educativa, Cristo, como Salvador, como rotundo mensaje de esperanza para nuestros alumnos y sus familias, para todos nosotros.

Invitamos a toda la Diócesis a venir a conocernos, ver  la presencia de la Iglesia a la atención de los desfavorecidos en estos barrios de la ciudad.