Nuestra Historia

Inicios de Casalarga

Las cuevas, las casitas de papel, el bloque de Cáritas… Estos son los orígenes del barrio. Este barrio que empezó a crecer en torno a una escuela.

El colegio tuvo su origen en unas cuevas cerca de las instalaciones actuales. Abrieron sus puertas a un gran número de familias, en su mayoría gitanas, provenientes de La Mancha.

En el año 1965 “el payo José María” (oficial de carpintería y que formaba parte de la HOAC), los encontró y se comprometió con los hombres de esta zona para ponerse todos a trabajar y así conseguir sus derechos y deberes como ciudadanos. En este momento el nomadismo acabó y pudieron regularizar sus papeles. Ya entonces había comenzado Cáritas la construcción de las casitas de papel.

El propietario de los terrenos donde estaban las cuevas exigió el desalojo de las mismas. En ese momento Cáritas Diocesana solucionó el problema a las personas que se quedaron sin hogar. Además asumió desde el primer momento que debía hacer algo con estas familias que vivían en las cuevas en condiciones inhumanas. El compromiso fue posibilitar que pudieran vivir con dignidad en condiciones normales y cambiar las condiciones de vida, ya que la mayoría de los adultos era analfabetos.
El director de Cáritas, D.Pedro Servera, consiguió un pequeño terreno donde edificó una pequeña escuela. A la entrada de la escuela había una pequeña habitación que después se convirtió en una especie de enfermería, también conocido como “El botiquín”, donde atendían todas las tardes a las familias de las cuevas, casitas de papel y mil viviendas.
Más tarde invitaron a varias congregaciones a habitar la pequeña residencia que habían construido dentro del recinto escolar. Fueron las siervas de San José las que aceptaron quedarse y dedicarse a la enseñanza.

Las cuevas se inundaron por un gran temporal y tuvieron que realojarlos en la escuelita. Allí vivían en malas condiciones y dormían todos amontonados ya que el lugar era precario. Después volvieron a las cuevas pero con la esperanza de un hogar digno.

Debido a las condiciones tan precarias se vio la necesidad de construir un bloque de viviendas (construido por las mismas familias), conocido como el bloque de Cáritas e inaugurado el 19 de diciembre de 1967.

Las siervas de San José

Educar, acompañar y evangelizar el barrio y colegio. Con esta opción de vida las Siervas de San José continúan haciéndose presente en una realidad que cada día presenta nuevos retos.

La construcción de colegio gracias al Ministerio de Educación y Cáritas Diocesana dio lugar a un centro formada por 8 unidades de E.G.B. y una unitaria de Educación Infantil integrada por niños de 4 y 5 años. Los niños de 3 años estaban matriculados en la Escuela de Infantil de Caritas Diocesana anexa a la Parroquia.

La Comunidad de Siervas de San José se instaló en el barrio haciendo un trabajo social y comunitario de un valor incalculable y trabajando junto con el profesorado del colegio para sacar adelante a unos niños que vivían en unas condiciones precarias.
Debido a las necesidades sociales y educativos La construcción de colegio gracias al Ministerio de Educación y Cáritas Diocesana dio lugar a un centro formada por 8 unidades de E.G.B. y una unitaria de Educación Infantil integrada por niños de 4 y 5 años.

Los niños de 3 años estaban matriculados en la Escuela de Infantil de Caritas Diocesana anexa a la Parroquia.
La Comunidad de Siervas de San José se instaló en el barrio haciendo un trabajo social y comunitario de un valor incalculable y trabajando junto con el profesorado del Colegio para sacar hacia delante a unos niños que vivían en unas condiciones precarias.

Debido a las necesidades sociales y educativos de este colectivo desfavorecido las Siervas de San Jose decidieron instalarse en el mismo bloque de viviendas junto a las familias para compartir el dia a dia con todos los problemas que llevaban consigo.

El colegio crece

Se amplía el colegio con la construcción del patio grande y de un aula para secundaria y se pone en marcha el comedor escolar.

Esta década empieza con unas cuantas dificultades: las matrículas no son muchas y el colegio necesita mejorar sus infraestructuras, además los maestros son solamente ocho.
A partir de ese momento, el centro participa en todos los programas que las instituciones ofertan: compensatoria, libros, comedor, extraescolares, talleres etc. Poco a poco con la participación y petición de esos recursos extras empiezan a mejorar las condiciones de trabajo en Casalarga.
Se amplía el colegio de 1300 m2 con la construcción del patio grande y, a partir del curso escolar 1988-89 se pone en marcha el comedor escolar con el Restaurante Juan XXIII que nos proporciona el menaje y los tableros de las mesas para poder comenzar.
Tal acontecimiento es fundamental para la vida de nuestro centro porque hace que la matricula aumente y tengamos las mismas condiciones que los centros públicos del entorno.
Además tienen mucho éxito los talleres escolares que permiten a los alumnos ampliar sus conocimientos de peluquería, informática, cocina, corte y confección y fabricación de cestas.
Por lo que concierne la Educación Infantil, las Siervas de San José siguen ocupándose de esa etapa de forma voluntaria y sin cobrar sueldo alguno. En los años siguientes se afianza la educación preescolar mejorando los espacios y contratando a nuevos maestros, cosa que supone un esfuerzo muy grande por parte del colegio porque es totalmente gratuita ya que no está subvencionada ni concertada.
En el año 1995-96 se construye el aula de educación secundaria y un año después comienza con el curso de 1º de ESO la experiencia de la Enseñanza Secundaria en Casalarga.
Al finalizar la década los maestros son 11.

Casalarga en el barrio

El deteriorado bloque de viviendas de CÁRITAS es derribado finalmente.

Esta es una década de cambios y transformaciones para el colegio y el barrio. En la segunda mitad de los años noventa, se afianzan los proyectos de compensación educativa aumentando la plantilla hasta 15 maestros, se conceden becas de libros y se completa la etapa de infantil con tres maestras. Además se realizan campañas de vacunación en el mismo colegio en contacto directo con el centro de Salud de Juan XXIII.
El nuevo milenio empieza con un hecho que cambia radicalmente la vida de nuestra entidad: la demolición del bloque de viviendas de Cáritas dónde vivían las Siervas de San José y muchísimas familias del barrio. Debido al derribo del bloque, el colegio sufrió grandes desperfectos en sus infraestructuras. Después de muchas batallas con la aseguradora, en el verano del 2001 comienzan las obras de arreglo y reparación y se empieza el curso en Septiembre sin problemas. El 4 de julio del 2001 se nos denomina Centro C.A.E.S.
En 2003, con pago delegado, por primera vez se contratan los servicios de un psicólogo mejorando la atención de los niños con más necesidades educativas.
Durante el curso 2003-04 se empiezan los trámites para crear un aula de Pedagogía Terapéutica. Se habilitan los espacios del aula y se pasan todas las revisiones, se piden los permisos necesarios y, por fin, se consigue el aula.
En 2006 los padres de San Vicente de Paul se hacen cargo del colegio y de la parroquia, asumiendo la titularidad.
Otro cambio significativo, fue la desaparición de la E.S.O. A partir de ese momento podemos constatar la no continuidad educativa de algunos alumnos al finalizar la etapa de educación primaria.

Casalarga en el siglo XXI

Una década de grandes cambios para adaptarnos a los tiempos modernos, pero sin olvidar nuestra identidad.

Nuestro colegio ha experimentado un proceso de transformación en sus infraestructuras en esta década. Así, si damos un paseo por él, podemos comprobar los cambios en el patio, con la plantación de árboles que le dan un aspecto más bonito y al mismo tiempo intentamos inculcar en los niños el respeto a la naturaleza.
Otro cambio de instalaciones muy significativo ha sido el techado, cerramiento y enlosado de una parte del patio siendo utilizado sobre todo cuando llueve y por los más pequeños del cole.
Lo más valioso para nuestro colegio ha sido la incorporación de la capilla como lugar de oración y recogimiento.
Como gesto de homenaje hemos dedicado la biblioteca del centro a nuestra querida compañera Asunción Fuentes, que después de trabajar aquí casi treinta años, nos dejó en el verano del 2012.
Desde el inicio, un pilar muy importante han sido la colaboración y el apoyo de las familias.
Por fin, en esta década se instaura un día festivo como día de la Familia, en el cual se disfruta de una jornada de actividades y gastronomía entre todos los miembros de nuestra comunidad educativa.
Como queda reflejado en estas fotografías, somos un colegio muy activo en el desarrollo de actividades de todo tipo.